Se emplea con gran éxito cuando los fármacos no pueden tomarse por boca o cuando no alivian el dolor lo suficiente. Por lo general se administran analgésicos potentes y otros fármacos que pueden tratar o evitar otros síntomas. Se emplean bombas de infusión de pequeño tamaño y de uso sencillo que el paciente puede llevar consigo a todas partes.