Mediante la producción de un campo electromagnético de alto voltaje, pero con temperaturas siempre inferiores a 43º C se pueden producir cambios en la fisiología del tejido y de los nervios periféricos, que consiguen en muchos casos un alivio del dolor duradero, sin ningún efecto secundario ni riesgos para el paciente.
Se trata en todos los casos de técnicas percutáneas (con una cánula y sin necesidad de incisión quirúrgica). Se puede emplear en el dolor crónico, cadera, cefaleas crónicas, dolor facial atípico, cicatrices dolorosas, neuromas, dolor tras amputación, tendinitis crónicas, Síndrome de Dolor Regional Complejo, y otras enfermedades.