La termografía es un método diagnóstico que contribuye en la evaluación y la monitorización del tratamiento de pacientes con dolor crónico. Ofrece un "mapa térmico" del área bajo estudio, revelando de una forma indirecta las condiciones patofisiológicas asociadas con los síndromes dolorosos. Al contrario que la exploración radiológica, que pone de manifiesto alteraciones estructurales, el termograma muestra anomalías en la emisión térmica radiante de la superficie del cuerpo, la cual a su vez es índice de alteraciones patofisiológicas y neurovasculares entre otras.

La teletermografía infrarroja computerizada detecta y mide las emisiones infrarrojas que están en función de la temperatura corporal, transformándolas en imágenes electrónicas que pueden ser visualizadas, digitalizadas y registradas.

A pesar de los estudios iniciales en una amplia variedad de condiciones patológicas, actualmente la termografía se emplea para diagnosticar, evaluar y controlar los cuadros de dolor lumbar crónico, con o sin irradiación a extremidades inferiores, alteraciones circulatorias, síndromes de dolor miofascial, síndromes de atrapamiento nervioso, cicatrizaciones, síndromes dolorosos psicógenos, y especialmente síndrome de dolor regional complejo de tipo I y tipo II (Distrofia Simpático-Refleja y Causalgia respectivamente). La termografía tiene una especial utilidad en aquellos síndromes dolorosos en que se sospeche una implicación del sistema nervioso simpático.